26 de abril de 2011

34.

POEMA XX
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.  
Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".  
El viento de la noche gira en el cielo y canta.  
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.  
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito!
Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos! 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido, 
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.  
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo.  
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido.  
Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.  
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.  
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.  
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.  
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.  
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
mi alma no se contenta con haberla perdido.  
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. 
                                         Pablo Neruda 

33.


Y será precioso no olvidar la lección:
saber, a cada instante, que en el gesto que hacemos
hay un arma escondida, saber que estamos vivos
aún. Y que la vida
todavía es posible, por lo visto.
Jaime Gil de Biedma


32.


Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.´
Miguel Hernández


31.


En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día;
ya no siento el corazón.
___________

Aguda espina dorada,
quién te volveria a sentir
en el corazón clavada.

Antonio Machado


30.



En el país de los ciegos,
el rey es el tuerto.